Santo Domingo.- Marcado por la secuela de opresión y horrores vividos desde su niñez, en la época del tirano Rafael Leónidas Trujillo, el intelectual Franklin García Fermín exhorta a los jóvenes de hoy a no dejarse confundir cuando evocan ese régimen, sin saber lo que representó, cuando hasta para casarse u obtener un documento personal había que contar con la anuencia del “jefe”.
A partir de las experiencias de su progenitor, Marco Tulio García Paulino, procurador fiscal de Santiago a quien le tocó la tarea de levantar los cuerpos de las heroínas Mirabal en 1960, él plasmó en el libro “Mi padre y las Mariposas” parte de esa Era, que jamás desea repitan los dominicanos ni ningún otro país.
Fue una época de horror en que la vida no tenía valor y hasta un chiste le podría representar la muerte a cualquier ciudadano; esa micro historia recrea el temor que sentía entonces la población, será donada para que el público conozca esos momentos en que no hubo respeto al ser humano.
La obra rescata la memoria histórica y días difíciles que tuvieron en término familiar cuando a su papá le avisaron del “accidente” en la Cumbre desde Puerto Plata a Santiago, que luego se confirmó fue un vil crimen de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal (conocidas como "Las Mariposas"), originarias de la provincia Salcedo.

El ex ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) y ex-rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, afirmó que más tarde se demostró que las Mirabal no cayeron al abismo en una barranca, sino que fueron matadas a palo momentos antes de ser lanzadas a ese precipicio.
Dio cuenta de que Minerva tenía una herida en un tobillo, que puso de relieve que estaban muertas antes de llegar allí, y en ese momento no pudieron rendir ese informe hasta realizarse el juicio en que condenaron a los culpables.
El crimen que trascendió a nivel mundial
El crimen atroz que trascendió a nivel internacional motivó a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declarara el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y estas se convirtieran en heroínas dominicanas.
“Rememorando fugazmente, recuerdo algunas cosas, mi padre se hizo a acompañar por el secretario, la Policía y médico legista, era de noche, un hoyo muy hondo y hubo necesidad de recurrir al auxilio de los bomberos. Él no sabía quiénes eran se pensaba que eran de Tamboril y mi él encontró al doctor Ambiorix Díaz Estrella, juez de instrucción de Tamboril a quien le dijo inicialmente que esa de este lugar, el libro se enfoca en ese momento y da una mirada a la época cuando mi padre estudió, y también un primo guardaba prisión por un desafecto de ese tiempo en Barahona, lo que lo distanciaba del régimen”, contó García Fermín era apenas un niño.
Narró que su abuelo, el general Santos García había sido muy cercano al primer vice presidente de Trujillo, Estrella Ureña quien rompió muy pronto con este y eso contribuyó a alejarlos del régimen en los años 40.
Cuando a Marco Tulio García Paulino, se graduó de abogado en el 1946 le ofrecieron por mandato del jefe una posición, que él no aceptó, y los condicionó hablar con su abuelo, quien le dijo sin titubeo, porque negarse era una condena, ya que el régimen no aceptaba disidencia y 14 años después de entrar al Ministerio Público le tocó esa vivir ese hecho que se ha querido plantear que no contó con la anuencia de Trujillo.
“Eso no es verdad… eso fue un mandato de Trujillo, Yo demuestro que aquí no se vivía una hoja que no tuvieran la aprobación del régimen, o sea que no corresponde la afirmación de hoy de que algunas personas creen que fue una decisión particular de quienes participaron en ese asesinato por lo que ellas representaban y especialmente Minerva era la esposa del líder Manolo Tavárez Justo, líder del Movimiento 14 de Junio, entonces era evidente que Trujillo tenía la intención de asesinarla”, rememoró Franklin García.
Convencido de que su padre y los actuantes se dieron cuenta de la trama y establecieran la verdad del hecho, en que se comprobó las heridas y huellas del crimen, y se reseñó dos días después de forma muy tímida.
Recuerdos que no olvida
Fue a partir de que comenzó a tener conciencia, cuando García Fermín fue fijando las veces en que a su padre lo iban a buscar a la casa cuando ocurrían muertes trágicas y hechos como esos se repetían; en 1962 se celebró un juicio nacional en el que él tuvo que participar como testigo y se televisó… posteriormente los periódicos le llegaron hacer entrevistas y fue el momento en que nos contó momentos en que le pudo costar la vida de estar en desacuerdo con el régimen.
De niño no lo razonaba, pero sí notaba entre sus padres, las familias y la gente que hablaban con señas, en voz muy baja porque no tenían siquiera libertad de expresión.
ALGO MÁS.-
Puesta en circulación
La obra de Franklin García Fermín, doctor en Derecho de la Universidad del País Vasco (UPV) y de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), será puesta en circulación el 28 de julio a las 6:00 de la tarde, en el Auditorio Manuel del Cabral de la Biblioteca Pedro Mir de la UASD.


