Sentencia en Pakistán enfrenta debate por que reconoce el trabajo doméstico y bienes de mujeres divorciadas
KARACHI, Pakistán. Una decisión del Tribunal Superior de Islamabad que reconoce el matrimonio como una asociación económica y ordena repartir en partes iguales los bienes adquiridos durante la vida conyugal ha colocado en el centro del debate los derechos patrimoniales de las mujeres divorciadas en Pakistán.
La resolución, considerada histórica por organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, fue impugnada por el Ministerio de Justicia, que recurrió ante el Tribunal Federal de la Sharia para intentar revocarla, escribe Zofeen Ebrahim para la agencia IPS.
La sentencia, emitida por el juez Mohsin Akhtar Kayani, sostiene que las tareas del hogar y el cuidado de los hijos constituyen una contribución económica equivalente al ingreso generado por el cónyuge proveedor, por lo que los bienes obtenidos durante el matrimonio deben dividirse de forma equitativa tras el divorcio.
Caso de Amara Waqas impulsó el precedente
El litigio comenzó en 2021 cuando Amara Waqas reclamó, tras su divorcio, una parte de la dote, los bienes acumulados durante el matrimonio y la pensión alimenticia para sus dos hijos. Aunque un tribunal de familia le concedió el 30 % del patrimonio, posteriormente una instancia de apelación rechazó su reclamación.
La decisión cambió cuando el caso llegó al Tribunal Superior de Islamabad, que falló a su favor y convirtió el proceso en un precedente sobre los derechos económicos de las mujeres tras la disolución del matrimonio.
Organizaciones respaldan el reconocimiento del trabajo no remunerado
Para Maliha Zia, representante de la Sociedad de Asistencia Jurídica, la oposición al reconocimiento del trabajo doméstico carece de fundamento tanto en la legislación como en los principios religiosos. A su juicio, miles de mujeres dedican años a criar hijos, administrar el hogar y contribuir a la construcción del patrimonio familiar sin que esas labores tengan reconocimiento legal al momento del divorcio.
En la misma línea, Rakhshinda Perveen, fundadora de la Red de Defensa contra la Dote, afirmó que el fallo representa un avance al reconocer el matrimonio como una asociación económica y valorar el trabajo doméstico, la dote y los regalos de boda como activos con incidencia patrimonial.
Por su parte, Fauzia Viqar, defensora federal para la protección contra el acoso a las mujeres en el trabajo, sostuvo que el verdadero conflicto no es la sentencia, sino la resistencia a reconocer derechos de propiedad que, según afirmó, ya están contemplados en la tradición islámica.
Resistencia desde sectores religiosos y políticos
El recurso presentado por el Ministerio de Justicia será evaluado por el Tribunal Federal de la Sharia, órgano encargado de determinar si las leyes y decisiones judiciales son compatibles con el Corán y la Sunna.
La decisión también enfrenta el rechazo del Consejo de Ideología Islámica, cuyo investigador Ghulam Majid argumentó que la interpretación del juez no se ajusta a las enseñanzas islámicas y calificó la propuesta como una influencia de modelos jurídicos occidentales.
El fallo cita experiencias de países como Estados Unidos, Reino Unido, Turquía y Malasia, donde la división equitativa de los bienes conyugales forma parte de la legislación, independientemente de quién figure como propietario legal.
Reformas legales siguen en discusión
El debate coincide con iniciativas impulsadas en los últimos años para modificar la legislación familiar pakistaní. En 2023, el Tribunal Superior de Lahore recomendó reformar la Ordenanza sobre el Derecho de Familia Musulmán de 1961 para reconocer los derechos patrimoniales de las mujeres casadas.
Posteriormente, en 2024, el senador Syed Ali Zafar presentó un proyecto de enmienda que buscaba garantizar a las mujeres divorciadas una compensación por su aporte durante el matrimonio, aunque la propuesta fue bloqueada tras la oposición del Consejo de Ideología Islámica.
El propio juez Mohsin Akhtar Kayani también planteó modificar el nikahnama, el contrato matrimonial musulmán, para que las parejas puedan acordar desde el inicio cómo se distribuirán los bienes en caso de divorcio o fallecimiento del esposo.
El proceso judicial continúa
Mientras el debate jurídico y religioso sigue abierto, el caso de Amara Waqas permanece sin una resolución definitiva. Su exesposo recurrió la decisión ante el Tribunal Supremo, por lo que el futuro de esta sentencia dependerá de los tribunales superiores.
El desenlace del proceso podría marcar un precedente para miles de mujeres en Pakistán, al definir si las labores de cuidado, la administración del hogar y la crianza de los hijos serán reconocidas legalmente como una contribución económica al patrimonio construido durante el matrimonio.


