La Casa Blanca impulsa cambios en museos y bibliotecas del Smithsonian

WASHINGTON, EE.UU..– La administración del presidente Donald Trump abrió un nuevo frente en la disputa política y cultural de Estados Unidos al ordenar una revisión profunda de la Institución Smithsonian, la mayor red de museos, bibliotecas y centros de investigación del país. La Casa Blanca anunció un plan para eliminar lo que califica como “ideología marxista” de sus exhibiciones y programas educativos, una decisión que reaviva el debate sobre la enseñanza de la historia y el papel de las instituciones culturales.

La medida fue formalizada mediante una orden ejecutiva firmada por Trump, quien sostiene que el Smithsonian ha dejado de ser un espacio de divulgación histórica para convertirse, según sus palabras, en un escenario de “activismo político extremo”. La iniciativa forma parte de la estrategia impulsada por el mandatario durante su segundo mandato para reformar organismos educativos y culturales que considera influenciados por corrientes ideológicas de izquierda.

La decisión se apoya en un informe elaborado por el Consejo de Política Nacional, un influyente centro de estudios de orientación evangelista y conservadora fundado durante la década de 1980. El documento acusa a las autoridades del Smithsonian de promover contenidos inspirados en el marxismo con el objetivo de “dividir y desanimar a los estadounidenses”.

En la orden, Trump instruyó al director de la Oficina de Administración y Presupuesto, Russell Vought, a utilizar “todas las facultades disponibles” para que la institución corrija las deficiencias señaladas y cumpla con las leyes, las condiciones de financiamiento y los compromisos contractuales establecidos.

Como parte del plan, los museos administrados por el Smithsonian deberán colocar avisos informativos en los que se expliquen las conclusiones del informe y, posteriormente, desarrollar exposiciones temporales destinadas a corregir lo que la Casa Blanca define como “información inexacta”.

“El presidente Trump está comprometido a garantizar que la historia estadounidense se celebre con precisión, imparcialidad y orgullo, honrando el notable progreso, la libertad y el ingenio que definen a nuestra gran nación”, señaló la Casa Blanca en un comunicado.

El anuncio anticipa una nueva etapa de confrontación política en torno a la memoria histórica, la educación y la autonomía de las principales instituciones culturales de Estados Unidos, un debate que previsiblemente continuará generando reacciones tanto dentro como fuera del ámbito académico.

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