El senador y aliado de Donald Trump falleció tras una enfermedad repentina
La muerte del senador Lindsey Graham, uno de los dirigentes republicanos más influyentes en materia de política exterior y estrecho aliado del presidente Donald Trump, ha provocado un fuerte impacto en la política estadounidense. El legislador falleció la noche del sábado a los 71 años debido a una "breve y repentina enfermedad", informó su oficina mediante un comunicado difundido en redes sociales.
La nota oficial señaló que la familia de Graham agradeció las muestras de apoyo y pidió respeto a su privacidad durante este momento de duelo. El senador representó al estado de Carolina del Sur desde 2003 y recientemente había asegurado la nominación republicana para aspirar a un quinto mandato en las elecciones al Senado.
Vacante en el Senado y efectos políticos
La desaparición de Lindsey Graham, quien presidía el Comité Presupuestario del Senado, genera incertidumbre sobre la composición de la cámara alta, donde el Partido Republicano mantiene una mayoría ajustada. Además, obliga a los republicanos de Carolina del Sur a designar un nuevo candidato para la contienda electoral.
Aunque en las primarias presidenciales de 2016 fue crítico de Donald Trump, posteriormente se convirtió en uno de sus colaboradores políticos más cercanos y en un firme defensor de su agenda.
Figura influyente en política exterior
Durante su trayectoria legislativa, Graham destacó por sus posiciones favorables al uso de la fuerza militar en escenarios internacionales. Fue un defensor de la invasión de Irak, respaldó una postura de firmeza frente a Irán y mantuvo un apoyo constante a Israel.
Su fallecimiento motivó rápidas reacciones de autoridades israelíes. El presidente Isaac Herzog, el ministro de Exteriores Gideon Saar y el ministro de Seguridad Itamar Ben Gvir expresaron públicamente sus condolencias y resaltaron el respaldo del senador a los intereses del Estado israelí.
En marzo pasado, Graham volvió a generar controversia al plantear el envío de una misión para tomar la isla iraní de Jark, una propuesta que incluso recibió cuestionamientos dentro de las filas republicanas.
Con más de dos décadas en el Senado, Lindsey Graham deja una trayectoria marcada por su influencia en la política exterior de Estados Unidos, su cercanía con Donald Trump y un legado que seguirá influyendo en el debate político republicano mientras se define su sucesión en la cámara alta.


