Informe del Departamento de Estado sostiene que La Habana reclutó agentes en campus y misiones diplomáticas
La Administración Trump aseguró que la inteligencia de Cuba mantuvo durante casi siete décadas una extensa operación de espionaje en Estados Unidos, sustentada en el reclutamiento de estudiantes universitarios con afinidad ideológica y en el uso de sus misiones diplomáticas como centros de operaciones encubiertas.
El señalamiento forma parte de un informe de 100 páginas divulgado por el Departamento de Estado, que atribuye estas actividades a una de las campañas de infiltración extranjera más prolongadas y perjudiciales para la seguridad nacional estadounidense.
Universidades, el principal objetivo del reclutamiento
El documento, titulado "Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI", sostiene que las universidades estadounidenses han sido consideradas durante décadas un objetivo prioritario por la inteligencia cubana debido a la posibilidad de captar jóvenes que, con el paso de los años, puedan ocupar posiciones de influencia dentro del Gobierno federal.
Según el informe, los servicios de inteligencia de Estados Unidos y testimonios de desertores de la Dirección de Inteligencia de Cuba coinciden en que la infiltración en instituciones académicas constituye una prioridad estratégica. El objetivo, añade, sería identificar estudiantes con una fuerte identificación política de izquierda en universidades de élite para desarrollar relaciones de largo plazo.
Lealtad ideológica por encima de incentivos económicos
El Departamento de Estado afirma que uno de los rasgos distintivos del modelo de reclutamiento cubano es que no depende de grandes pagos económicos, sino de la afinidad ideológica de los colaboradores.
De acuerdo con el documento, la mayoría de las personas reclutadas solo recibía reembolsos por gastos operativos, mientras que el principal incentivo era el compromiso político. Ese proceso de captación podía extenderse durante años hasta que los candidatos alcanzaban cargos con acceso a información clasificada dentro de la administración estadounidense.
El informe sostiene que la información obtenida por esos agentes era compartida posteriormente con aliados internacionales de La Habana, provocando, según la versión oficial estadounidense, un perjuicio "incalculable" para los intereses de Estados Unidos e incluso la muerte de militares, agentes y ciudadanos estadounidenses.
Casos emblemáticos citados por Washington
Entre los ejemplos presentados figura Ana Belén Montes, exanalista de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), condenada por entregar información clasificada a Cuba. El informe señala que la filtración de planes militares secretos habría contribuido a la muerte de un oficial de las fuerzas especiales estadounidenses en El Salvador.
También menciona al exembajador Víctor Manuel Rocha, quien fue condenado tras admitir que actuó durante años como agente encubierto de La Habana.
La lista incluye además a Walter Myers y Gwendolyn Myers, un matrimonio igualmente sentenciado por espionaje tras colaborar con los servicios de inteligencia cubanos.
La Red Avispa vuelve a ser señalada
El informe dedica un apartado a la Red Avispa, una organización integrada por agentes encubiertos que operó principalmente en el sur de Florida.
Según el documento, esa estructura tenía la misión de recopilar información sobre instalaciones militares estadounidenses e infiltrarse en organizaciones del exilio cubano para vigilar sus actividades y desestabilizar a grupos considerados adversarios del Gobierno de Fidel Castro.
Misiones diplomáticas bajo sospecha
Otro de los puntos centrales del informe sostiene que las representaciones diplomáticas cubanas en Washington y Nueva York funcionaron durante años como plataformas para operaciones de inteligencia.
El documento afirma que funcionarios estadounidenses de contrainteligencia consideran que los diplomáticos acreditados ante la misión de Cuba en la ONU desarrollaban labores vinculadas a los servicios de inteligencia.
Asimismo, recuerda que en 2003 el Gobierno estadounidense expulsó a 14 diplomáticos cubanos destinados en Washington y Nueva York, alegando que realizaban actividades incompatibles con sus funciones diplomáticas, una expresión que el informe identifica como una referencia a presuntas operaciones de espionaje.
Una estructura de inteligencia con alcance global
El Departamento de Estado sostiene que la Dirección de Inteligencia cubana opera de forma distinta a una agencia tradicional de espionaje, al mantener presencia en múltiples instituciones del Estado y formar parte de una red internacional vinculada al Gobierno de La Habana.
El documento concluye que esa estructura habría permitido a Cuba desarrollar una campaña sostenida de infiltración política e inteligencia durante casi siete décadas, mediante la captación de colaboradores, el acceso a información sensible y la utilización de representaciones diplomáticas como apoyo operativo.
Como parte de esta publicación, el Gobierno de Estados Unidos presenta estas conclusiones como un argumento para reforzar su visión sobre las actividades de inteligencia de Cuba, un tema que continúa siendo uno de los principales puntos de fricción en la relación bilateral entre ambos países. Con datos de Europa Press


