Washington lanza su duodécima noche de bombardeos y Teherán reporta un petrolero incendiado en una ruta minada del estratégico corredor marítimo

La crisis entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo nivel este miércoles, cuando las fuerzas estadounidenses iniciaron su duodécima noche consecutiva de ataques sobre territorio iraní. Al mismo tiempo, Teherán informó de un incidente en el estrecho de Ormuz que involucró a un petrolero y volvió a reivindicar su capacidad para controlar el tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del planeta. 

El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó el inicio de una nueva operación militar poco antes de la medianoche, en el marco de la ofensiva ordenada por el presidente Donald Trump. Según la entidad castrense, los bombardeos están dirigidos contra objetivos militares iraníes y forman parte de una estrategia destinada a reducir las capacidades de Teherán para amenazar la navegación comercial en la región. 

“Las fuerzas estadounidenses han comenzado a lanzar nuevos ataques contra objetivos militares iraníes, siguiendo las órdenes del comandante en jefe”, informó el CENTCOM a través de sus canales oficiales. 

Washington sostiene que sus operaciones buscan proteger el tráfico marítimo internacional y garantizar la libre circulación de embarcaciones por el estrecho de Ormuz, paso por donde transita una parte significativa del petróleo comercializado a nivel mundial. 

CENTCOM desafía las afirmaciones iraníes

En medio de la escalada verbal, el Ejército estadounidense también respondió a las declaraciones de la Guardia Revolucionaria iraní sobre su supuesta autoridad sobre el estrecho. 

“Irán no controla el estrecho de Ormuz. La vía navegable internacional permanece abierta al tránsito”, afirmó el CENTCOM, que además aseguró haber ayudado a más de 900 embarcaciones a cruzar la zona desde principios de mayo bajo protección militar estadounidense. 

La administración estadounidense acusa desde hace meses a fuerzas vinculadas a Irán de poner en riesgo la seguridad marítima mediante acciones contra petroleros y buques comerciales. Teherán, por su parte, ha evitado asumir responsabilidad directa en varios de esos incidentes, aunque ha mantenido un discurso desafiante respecto a la presencia militar occidental en la zona. 

Irán reporta explosión e incendio de un petrolero

Mientras los ataques estadounidenses continuaban, la Guardia Revolucionaria Islámica informó que un petrolero sufrió una explosión seguida de un incendio después de intentar atravesar una ruta que describió como minada en la parte sur del estrecho de Ormuz. 

Según la versión iraní, otras dos embarcaciones que navegaban junto al buque afectado decidieron regresar tras el incidente. 

“Tres petroleros, provocados y tentados por el ejército estadounidense, intentaron atravesar la ruta minada al sur del estrecho de Ormuz. Tras la explosión e incendio de uno de ellos, los otros dos dieron la vuelta rápidamente”, señaló la Guardia Revolucionaria en un comunicado difundido por la agencia Tasnim. 

Las autoridades iraníes insistieron además en que el estrecho permanece bajo su supervisión y advirtieron que cualquier embarcación que intente cruzar sin coordinación con la República Islámica podría enfrentar consecuencias similares. 

Una ruta estratégica bajo máxima tensión

El intercambio de declaraciones evidencia la creciente confrontación entre Washington y Teherán en torno al control y la seguridad de Ormuz. Mientras Estados Unidos insiste en que la navegación continúa abierta y protegida, Irán reafirma su capacidad de influencia sobre el corredor marítimo. 

La disputa ocurre en un momento especialmente delicado para los mercados energéticos, ya que cualquier interrupción prolongada en esta ruta estratégica podría afectar el suministro global de petróleo y provocar nuevas presiones sobre los precios internacionales de la energía. 

La combinación de ataques militares, advertencias cruzadas e incidentes marítimos mantiene a la comunidad internacional en estado de alerta ante el riesgo de una escalada aún mayor en una de las zonas más sensibles del mundo.

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