La tensión escala en Oriente Medio tras nuevas amenazas, ataques con drones y un duro intercambio de mensajes entre Washington y Teherán
Irán rechaza la presión de Estados Unidos y eleva el tono de la confrontación
La crisis entre Irán y Estados Unidos volvió a agravarse este jueves después de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmara que Teherán no cederá ante lo que calificó como intentos de “intimidación” por parte de Washington. Sus declaraciones llegan en un momento especialmente delicado, marcado por el aumento de las tensiones militares en Oriente Medio y el estancamiento de las conversaciones entre ambos países.
Durante una intervención en el marco de una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái celebrada en Kirguistán, Araqchi sostuvo que la presión estadounidense es el principal obstáculo para cualquier avance diplomático.
“Irán ha demostrado que no cederá ante la intimidación estadounidense y que no responderemos de ninguna manera a un lenguaje de fuerza, presión o amenazas”, declaró el jefe de la diplomacia iraní.
El ministro insistió en que su país mantendrá una política basada en principios nacionales y aseguró que la defensa de los intereses iraníes seguirá siendo una prioridad.
“No tememos a las amenazas ni cedemos a la presión, y no toleramos lenguaje amenazante”, reiteró en declaraciones difundidas por la radiotelevisión estatal IRIB.
Araqchi también rechazó la idea de que la falta de mediación internacional sea la causa del bloqueo diplomático.
“La mediación no es el problema. El problema son los enfoques de Estados Unidos”, afirmó.
Según el funcionario, Irán continuará actuando hasta lograr lo que definió como las “demandas legítimas” del pueblo iraní.
Trump lanza una advertencia directa a China y Rusia
Mientras Teherán endurecía su discurso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió un mensaje contundente a China y Rusia sobre cualquier posible apoyo militar a la República Islámica.
El mandatario aseguró haber recibido garantías tanto del presidente chino, Xi Jinping, como de su homólogo ruso, Vladímir Putin, de que ninguno de los dos países está suministrando armamento a Irán.
Sin embargo, dejó claro que cualquier cambio en esa postura tendría consecuencias.
“Si lo hicieran, sería muy malo para ambos, algo que desde luego no iría a favor de sus mejores intereses”, advirtió Trump.
Respecto a China, el presidente estadounidense indicó que Xi le aseguró personalmente que ni el Gobierno chino ni sus empresas participan en operaciones de venta o compra de armas con Teherán.
Sobre Rusia, Trump aseguró haber recibido garantías similares, pese a la compleja situación derivada de la guerra en Ucrania. Además, sostuvo que mantiene canales de comunicación abiertos con Putin.
Kuwait denuncia nuevos ataques con drones iraníes
En paralelo al cruce de declaraciones entre Washington y Teherán, Kuwait informó sobre nuevos ataques con drones atribuidos a Irán.
Las Fuerzas Armadas kuwaitíes señalaron que sus sistemas de defensa antiaérea interceptaron varios vehículos aéreos no tripulados que habrían ingresado en su espacio aéreo.
“Actualmente, las defensas antiaéreas kuwaitíes están enfrentando ataques de aviones no tripulados hostiles”, indicó el Ejército en un comunicado oficial.
Las autoridades explicaron que las explosiones escuchadas en distintas zonas del país correspondían a operaciones de intercepción realizadas por las defensas militares.
Kuwait se ha convertido en uno de los principales objetivos de las acciones iraníes debido a la presencia de instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en la región. De hecho, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró este mismo día haber atacado un depósito de municiones y refugios militares en la base de Alí al Salem, una instalación empleada por Estados Unidos para operaciones en Oriente Medio.
Con un escenario cada vez más volátil, las declaraciones cruzadas entre Irán y Estados Unidos, sumadas a los ataques en territorio kuwaití, evidencian que la confrontación regional sigue lejos de encontrar una vía de desescalada. Mientras la diplomacia permanece estancada, los mensajes de advertencia y las operaciones militares continúan alimentando una crisis con repercusiones cada vez más amplias en la región.


