La crisis diplomática escala luego de que Milei insultara a Lula y a un juez del Supremo
BRASILIA, Brasil.– La relación entre Brasil y Argentina entró este domingo en uno de sus momentos más delicados de los últimos años. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, después de que el presidente argentino, Javier Milei, calificara a Lula de “presidiario” y lanzara nuevos ataques contra el magistrado del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes durante un acto político en São Paulo.
La medida, considerada una de las respuestas diplomáticas más severas adoptadas por Brasil desde la llegada de Milei a la Presidencia, fue confirmada por fuentes oficiales citadas por medios brasileños y argentinos. El llamado a consultas representa un fuerte gesto de protesta en medio del creciente deterioro de la relación entre ambos gobiernos, marcados por profundas diferencias ideológicas.
El origen de la crisis se remonta al discurso pronunciado por Milei durante la proclamación del senador Flávio Bolsonaro como candidato presidencial. En su intervención, el mandatario argentino volvió a cargar contra la izquierda brasileña y describió al Partido de los Trabajadores como una fuerza política comparable con el kirchnerismo argentino.
En ese contexto, llamó a Lula “presidiario”, en alusión a las condenas que enfrentó por el caso Lava Jato antes de que fueran anuladas por el Supremo Tribunal Federal debido a irregularidades procesales. También calificó de “basura calva” al juez Alexandre de Moraes, uno de los magistrados más influyentes del máximo tribunal brasileño.
Las reacciones en Brasil fueron inmediatas. El presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, calificó las declaraciones como “inadmisibles” y afirmó que “no están a la altura del cargo que ocupa”. Por su parte, el presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, rechazó los comentarios y los describió como “irrespetuosos”.
Fuentes del Gobierno brasileño sostuvieron que Milei “cruzó todas las líneas rojas posibles” y calificaron sus expresiones como una “afrenta” a las instituciones democráticas del país. Incluso señalaron que, “ni en los momentos de mayor tensión entre los gobiernos militares hubo un episodio similar” en la relación bilateral.
Lejos de moderar el tono, Milei respondió al regresar a Buenos Aires con nuevas acusaciones. En una entrevista con Radio Mitre aseguró, sin presentar pruebas, que el Gobierno brasileño financió parte de una supuesta “campaña antiargentina”.
“¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El Gobierno de Brasil. El veinticinco por ciento de los recursos salió del Gobierno de Brasil”, afirmó el mandatario.
Milei también cuestionó que no se le permitiera visitar al expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple arresto domiciliario, mientras recordó que Lula visitó en 2025 a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner durante su situación judicial.
La escalada verbal amenaza ahora con trasladarse al terreno diplomático y político, en un momento en que Brasil y Argentina mantienen importantes vínculos comerciales y estratégicos en el Mercosur. Analistas consideran que la tensión podría dificultar el diálogo entre las dos mayores economías de Sudamérica si ambas administraciones mantienen el actual nivel de confrontación.


