La Habana asegura que el documento busca infundir miedo y justificar acciones contra la isla
LA HABANA. El Gobierno de Cuba rechazó este martes el informe divulgado por el Departamento de Estado de Estados Unidos sobre una supuesta red de espionaje cubano en territorio estadounidense durante casi siete décadas. Las autoridades de la isla calificaron el documento de "panfleto calumnioso" y aseguraron que su objetivo es "asustar a la población estadounidense" para justificar nuevas acciones contra La Habana.
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, criticó duramente el contenido del informe mediante un mensaje difundido en sus redes sociales, donde sostuvo que el documento mezcla "fantasía" con acusaciones infundadas.
"Es un curioso ejercicio que mezcla mendaz fantasía con dosis de admiración", afirmó Rodríguez. "Lo escribe el gobierno autor de actos de violencia y terror que han causado al pueblo cubano 3,478 víctimas mortales y 2,099 mutilados".
Las declaraciones del canciller se suman a las expresadas previamente por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien atribuyó el informe a sectores de la administración estadounidense que, según dijo, mantienen una política hostil hacia Cuba.
El mandatario señaló que el documento fue promovido por "uno de los funcionarios más corruptos de la actual administración", en referencia al secretario de Estado Marco Rubio, a quien vinculó con grupos anticastristas radicados en Florida.
Asimismo, Díaz-Canel recordó diversos episodios que, según el Gobierno cubano, forman parte de las agresiones históricas de Washington contra la isla, entre ellos atentados, intentos de asesinato de líderes de la Revolución, ataques terroristas, el derribo de un avión civil cubano en 1976 y la propagación de enfermedades.
"No hay mayor acto de subversión contra un Estado que el bloqueo y el cerco económico reforzado contra Cuba", sostuvo el gobernante.
El presidente insistió en que Cuba ha actuado en defensa de su soberanía y negó que el país haya desarrollado acciones para perjudicar al pueblo estadounidense o comprometer la seguridad nacional de Estados Unidos.
Las reacciones del Gobierno cubano surgieron luego de que el Departamento de Estado publicara un informe en el que denuncia que La Habana habría mantenido una campaña de espionaje en Estados Unidos durante casi 70 años, utilizando sedes diplomáticas como centros de operaciones y reclutando simpatizantes en universidades estadounidenses que posteriormente ocuparon posiciones dentro del aparato gubernamental.
Según Washington, estas operaciones habrían ocasionado un daño "incalculable" a la seguridad nacional de Estados Unidos, una afirmación que las autoridades cubanas rechazan categóricamente.


